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Hacer un plan y rehacerlo las veces necesarias

«Hace un plan y rehacelo las veces que lo tengas que hacer». Mi hermano suelta la frase en medio de una conversación y yo escucho atenta sus palabras. Después escribo como recordatorio y ayuda memoria de que siempre puedo hacer una pausa y cambiar de dirección. Siempre puedo hacer el plan y rehacerlo las veces que sean necesarias.

Es 1 de mayo, el Día del Trabajador, y pienso en muchas cosas que tienen que ver con el trabajo y conmigo misma. Con mi profesión de periodista, con lo que hago ahora, con lo que dejé de hacer. Pienso en estos últimos meses y me veo barajando muchas situaciones que hace algunos años no pensé que iba a barajar. Me veo aprendiendo de todo. De los proyectos, de cómo encarar algo nuevo, de la vida en otro país, de la organización y de la disciplina, de las decisiones y de las apuestas, de las relaciones humanas, de las metas y de los objetivos, de cómo emprender por algo por lo que creo.

Hay un costado que nadie ve en las apuestas que implica ajustes y algunas renuncias.
Hay un costado que nadie ve en las apuestas que implica ajustes y algunas renuncias.

Hay una frase medio cliché que dice que «los sueños no se cumplen, los sueños se trabajan» y hoy, Día del Trabajador, año 2023, pienso justamente en eso. En los sueños, en planificarlos, en trabajarlos y en construirlos, aunque muchas veces, la mayoría, sea a fuerza de sudor, perseverancia y lágrimas.

Esfuerzos y recompensas

Hace dos días me senté en la mesa de la cocina y después de hacer números por mis finanzas, me largué a llorar desconsoladamente. Hay un costado que nadie ve en las apuestas y que implica también ajustes y renuncias. Raffa me abrazó y trató de darme ánimos. «Las recompensas van a llegar, pero hace falta tiempo», me dijo, mientras yo me deshacía de la angustia aferrada a él. «Sé que lo estás intentando, pero si fuera fácil todos lo harían, ¿no?».

Y es que yo lo intento siempre. Lo intento todos los días desde me levanto hasta que me acuesto. Cada vez que siento frente a la computadora para trabajar por las cosas en las que creo. Lo intento aunque algunos otros me digan que quizás tenga que dejar de intentarlo. Lo intento porque estoy convencida de que siempre vale la pena intentarlo.

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Ciudadana italiana

Antes de viajar a Italia alguien me dijo que no tenía un plan claro. Pero, en cambio, yo sabía perfectamente lo que quería. Quería convertirme en ciudadana italiana y vivir en el país que se había convertido en mi sueño. Quería al menos intentarlo. Y la transición no fue fácil. También tuve que decidir y renunciar. Renuncié a mi vida en Buenos Aires, al trabajo que tenía y empecé de cero. Todavía recuerdo que mandé mi telegrama de renuncia desde una oficina de la poste Italiane días antes de la pandemia. Y lo logré. Me convertí en ciudadana gracias a mis antepasados y gracias a ellos y también gracias a mí misma y a quienes me acompañaron en todo el camino, hoy vivo una parte de mi sueño. 

Me veo barajando y aprendiendo de todo. De los proyectos, de cómo encarar algo nuevo, de la vida en otro país, de la organización y de la disciplina, de las decisiones y de las apuestas

Día del Trabajador

La otra parte la trabajo todos los días. Cada semana con clases de italiano porque todavía me queda un largo camino por recorrer. La trabajo poniendo en marcha ideas con colegas y amigos que creen y apuestan. La trabajo con trabajo porque creo que siempre es mejor haberlo intentando, que jamás haberlo hecho. Por eso, hoy Día del Trabajador, estoy escribiendo este texto, sentada en mi escritorio, una vez más creyendo e intentando. Con un plan que podrá cambiar las veces que sean necesarias, pero que sigue en marcha. Mientras tanto estoy convencida de que esa frase que parece un poco cliché, en realidad no lo es: «Los sueños no se cumplen, los sueños se trabajan». Y es verdad. Feliz Día del Trabajador a todos ustedes y feliz día para mí también.

Este texto fue escrito en mayo de 2023.

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