¿En dónde se aprende a ser mamá? ¿Hay una escuela que te enseña? ¿Cómo lo hacen todas las mamás? ¿Cómo lo haré yo? Son las 5.16, me despierto, como hace muchas noches, a esta hora, mientras siento tus movimientos. Ayer una amiga me preguntó cuál era la sensación cuando te movías. ¿Cómo explico lo que se siente? Es tan mágico y a la vez tan inexplicable. A cada rato me pregunto cómo estarás, te hablo y te cuento cosas para que reconozcas mi voz ya desde la panza. ¿Cómo será cuándo nos encontremos y te tenga en mis brazos?
Otras prioridades
Ayer la psicóloga me dijo que estaba con un proyecto más grande y que había cosas que, en orden de prioridades, podían esperar. Afuera es todavía de noche y se escucha el sonido de los pájaros que anuncian el inicio del día. Estamos casi en mayo y en Italia ya es primavera. Hoy es 23 de abril de 2025 y pienso que en algunos meses finalmente te vamos a conocer. El tiempo se me escapa de las manos. Hace poco me dijeron que disfrutara porque no voy a estar embarazada muchas veces en la vida. Y es verdad.
Dos días atrás se murió el Papa Francisco y me acordé del momento en que lo eligieron. Yo trabajaba como pasante en el diario La Nación, tenía 23 años y recién empezaba mi carrera como periodista. Me acuerdo de las oficinas de la calle Bouchard, del turno noche y del día de la elección. Ahora el Papa se murió y me enteré estando en Italia, donde vivo hace seis años. En otro momento me hubiese tomado un tren rápido para ir a Roma por mi curiosidad y mis ganas de no querer perderme un momento así de histórico, pero esta vez es distinto. «Habrá otras oportunidades y otros Papas», me dijo Lucila.
Mi proyecto más grande
Pienso en mi proyecto más grande, creciendo dentro mío, abriéndose paso a la vida. Y ahora, la verdad, es lo único que importa. Este embarazo me está enseñando a vivir en el presente como nunca antes lo había hecho, justo a mí que voy por la vida siempre adelantada pensando en el futuro. Ahora, por primera vez, no quiero adelantarme a nada. Quiero sentirte, como te siento, conmigo.
Ahora, por primera vez, no quiero adelantarme a nada. Quiero sentirte, como te siento, conmigo.
Me dijeron que te escriba y a veces no encuentro las palabras. No sé cómo expresar todo lo que siento, porque es mucho y demasiado a la vez. ¿Seré una buena mamá? ¿Estaré a la altura de todo? ¿Podré dejar de lado algunos o todos mis miedos? ¿Podré escribirte todo lo que siento? No tengo muchas respuestas a casi nada de lo que me preguntan o me pregunto a mí misma. Supongo que las respuestas irán llegando. Ahora es momento de sentir, de esperar y de conectar. De ser dos en un solo cuerpo, el mío, el nuestro.
Para mí, casa siempre va a ser Buenos Aires. Este lugar que me vio nacer y me dio todo: mi familia, mis amigos, mi profesión. La resiliencia y la capacidad de luchar frente a las adversidades.
Las raíces traspasan fronteras y nunca desaparecen. Se quedan para siempre. Irse es alejarse por un tiempo, pero Argentina, como una vez leí, nunca se va de nosotros.